Esta pretende ser la historia de quince supervivientes en un mundo devastado y plagado de zombis. Los protagonistas son familiares y amigos míos que habrán de interactuar para llegar hasta el último capítulo. Pero, irremediablemente, algunos de ellos se habrán de quedar en el camino.
(Esta es una sinopsis patrocinada por Doxma)

28 ene. 2017

19. EL ASEDIO DE LOS MUERTOS

Tras una verde loma, semioculta a la vista desde la carretera, Nacho y María José encontraron una cabaña. 
La puerta estaba abierta y el interior en perfecto orden. 
La luz que entraba a través de los visillos les produjo una inmediata sensación de paz. Incluso Solito pareció decidir que aquel era un sitio perfecto cuando lo vieron dar un brinco a uno de los sillones y desde allí los miró con aire satisfecho.

Ocuparon parte de la mañana planificando tareas. Nacho propuso salir en busca de   víveres y combustible pero María José se negó a que fuera solo. 

- Es más seguro si somos cuatro ojos en vez de dos.  Incluso seis – dijo mirando a Solito.

En los sucesivos días, el perímetro de acción siguió siendo el mismo, alejados de la ciudad, en aquella amplia zona rural donde la presencia de infectados era casi inexistente.
Sus incursiones por las viviendas les resultaron bastante provechosas y cada tarde regresaban con mayor o menor cantidad de alimento, ropa, medicinas y algún utensilio que determinaron que podría servirles.

Nacho tenía la sensación de que las horas pasaban muy deprisa.  Mirando cómo María José colocaba en distintos sitios los enseres y los alimentos sin ser realmente necesario, entendió que ella se esforzaba en mantenerse activa, con la mente ocupada el mayor tiempo posible. Intuyó que esa  era la razón por la que pasaba las tardes limpiando, ordenando y colocando las cosas por las dependencias: de algún modo la rutina se había convertido en su válvula de escape.

Cuando la luz empezaba a menguar, encendían la chimenea y corrían las cortinas. Era este el primer y último ritual de cada día: dejar preparada la leña que por la mañana traían de un cobertizo  y observar cómo se consumía durante la noche.
Los días empezaban a ser cálidos pero en las madrugadas  todavía se agradecía el calor de las llamas.
A Nacho le relajaba el momento en que se sentaban delante del fuego; sin embargo era consciente de que con la llegada de la noche los ánimos de María José se ensombrecían.

- ¿Estás cansada? - le preguntó
- No. Nada – María José hizo un gesto a Solito que acudió de inmediato, saltando a su regazo – Ojalá lo estuviera.
- ¿Algún sueño anoche?
- No, anoche no. O al menos no lo recuerdo. Pero las sensaciones siguen ahí
- ¿Qué sensaciones? ¿Quieres contármelas?
María José se quedó callada
- Bueno, solo si te apetece hablar de eso.
- Sí, es... ya sabes... – María José acarició a Solito y dio un hondo suspiro antes de proseguir – Sigo viendo a Nerine... De repente, de forma impredecible... Es como si me trasladara de golpe a su lado.
- ¿Por qué crees que se repite tanto esa imagen?
- No lo sé. Yo también me lo pregunto.  Esa mujer nunca me cayó bien. Me trató con desprecio. Estoy segura de que ya la habría olvidado de no ser por esto.
- ¿Y dónde está? ¿Qué hace? ¿Lo puedes ver?
- La veo sufrir. Camina como perdida. No deja de buscar a su marido. Creo que en el fondo sabe que no volverá a verle, pero no lo quiere admitir
- ¿Tantas cosas puedes saber?
- Esas en concreto sí.
- ¿Y sabes si está cerca o lejos de aquí?
- No, eso no sabría decirlo.
Nacho mira a las llamas.
- Es muy curioso esto que te ocurre.
- Y me preocupa mucho.
- ¿Por qué?
- Tengo la sensación de que se agudiza cada vez más. Creo que yo misma podría potenciar esas visiones si me lo propusiera. Y, la verdad,  ser consciente de esto no me resulta  agradable.
- ¿Pero qué es lo que te  preocupa? ¿Que te  pueda afectar psicológicamente quizás?
- No. Bueno, no lo sé... Al principio me aterraba este cambio en mí, pero me he ido acostumbrando. Sin embargo últimamente... No sé, Nacho, me inquieta que pueda ir a más,  que se haga más intenso, no saber  cuánto va a durar ¿Y si se hiciera  constante y no pudiera resistirlo?
- Tranquila  – dijo Nacho apretándole una mano- Es normal que te sientas inquieta, pero  verás como todo va a ir bien. Estoy seguro.

Solito levantó de golpe la cabeza, y las orejas se le alzaron al mismo tiempo. La intención de ladrar se quedó en un apagado gruñido cuando Nacho le chistó. El animal era un infalible detector de infectados.

- ¡Buen chico! – le dijo Nacho, satisfecho de comprobar que el animal había aprendido a no hacer ruido cuando se lo pedían.

Un par de horas después, María José se durmió. Nacho puso otro tronco en la chimenea y la tapó con una manta.
En alguna ocasión durante la noche escuchó los apagados gruñidos del perro.

********************
En un acto reflejo, María José abre el grifo del cuarto de baño. Se oye un gorgoteo pero no surge ni una gota.

- Adiós, lujos del pasado – piensa, girando la llave.

Observa que hay un cubo de agua sobre una banqueta y también jabón y toallas limpias. Durante unos segundos se mira en el espejo e intenta elevar las comisuras de los labios en algo parecido a una sonrisa. Siente un creciente tristeza en su interior y la combate metiendo las manos en el agua y mojándose la cara con energía.  Le llega entonces  el aroma de café recién hecho.

-¡Dios, qué bien huele!
- ¡Buenos días!  - le dice Nacho al verla – Acércate y dime qué te parece esto.
María José ve sobre la mesa dos tazones humeantes.
- Mmmm, lo he olido desde lejos. Ya no me acuerdo de la última vez que tomé café.
- Y además puedes añadirle leche si quieres.
- ¿En serio? 
- Condensada, claro, pero igualmente buena si la rebajamos con agua.
- Descuida, no  voy a poner pegas a nada.
- Y aquí tenemos cereales de varios tipos.
“¡DÉJAME EN PAZ!”, oye gritar a su lado,  “¡NO QUIERO COMER NADA!”

Durante unos segundos, María José se queda perpleja ante la imagen de Nerine sentada  en el suelo. Tiene las piernas encogidas y abrazadas, y María José la ve esconder la cara entre las rodillas como si fuera una niña pequeña.
 “Comprenda que no puede seguir así.- dice una voz masculina - Tarde o temprano tendrá que comer algo”. María José mira a Nacho, que está colocando servilletas de papel sobre la mesa.
“¡NO QUIERO NADA VUESTRO! - la vuelve a oír gritar - ¡Sois gente violenta y despreciable  y solo me habéis traído problemas! ¡MALDITOS TODOS!”
“Déjala, Fran, es inútil” - dice una voz de mujer.

- ¿No te sientas? - dice Nacho sonriéndole.
Todavía aturdida, María José  toma una silla, se sienta y coge un tazón entre las manos.
- Vaya – dice finalmente- No esperaba  que la mañana empezara con tantas sorpresas.
- ¿Has visto? ¡Hasta Solito está contento con su ración!
 - No me refería  solo al desayuno.
- Ah, ¿no? - Nacho observa un ligero temblor en las manos de María José y se sienta frente a ella - Vale, está claro que te acaba de ocurrir algo.
- Sí, Nacho, la acabo de ver y oír como si estuviera aquí mismo.
- ¿Pero cuándo?
- ¡Ahora mismo! ¡¡Ahí, apoyada en la pared!!
- Bueno, ¿qué tal si primero nos tomamos esto y después me lo cuentas?
- No está sola, Nacho ¡Está con más gente! ¡He oído otras voces! Esto no me había pasado antes.
- Vaya, mejor así, ¿no? Que no esté sola, quiero decir.
- Ella les gritaba, parecía un animal acorralado. Ellos... creo que... sí, había un hombre y una mujer. No he logrado verlos pero deben de ser jóvenes. Él se llama Fran y le decía...
- Escúchame un momento, María José – la interrumpe - No quiero quitarle ninguna importancia a todo esto que me cuentas, pero quiero verte comer primero.

María José asiente con la cabeza y echa  un puñado de cereales en el tazón.
- Yo te ayudaré a sobrellevar esto. Ni tú ni yo vamos a...
- ¿Por qué me pasa esto, Nacho? - dice María José aguantando las lágrimas.
- No lo sé, pero quizás te sirva para algo positivo. Ya lo descubriremos.
- Estoy asustada.
- Lo sé.
********************


La aldea es un enjambre de cuerpos caminando en todas direcciones. Roquito se siente  tenso. Tanto que en ocasiones reprime el impulso de salir al exterior y descargar su ira a golpes contra aquellos seres pestilentes. El sonido que escapa de sus gargantas se ha elevado de forma amenazadora, como si los muertos, aguardando sin prisa a que los vivos salgan de sus escondites, hubieran decidido entonar al unísono el lúgubre cántico del apocalipsis.

- Los odio, los odio... - murmura Roquito entre dientes - ¡LOS ODIO!
- Calma, hombre- le dice Juan Miguel
- ¡No puedo! - le reprocha- Y no sé cómo podéis estar tan tranquilos. ¡Todo se ha ido a la mierda! Tanto pelear, tanto sufrir... para que al final, Holden...
- No digas eso.
- Joder, tío,  está bien jodido. ¡Se muere! Y Carlos también.
- Anda, calla... ¡No seas tan derrotista! Carlos ha enfermado. Solo eso.
- ¿Solo eso? Me he acercado a verle a su cama y parece un cadáver.
- Montse dice que es puro cansancio, que ha sufrido mucho y... bueno, es lógico, llega un momento en que el cuerpo se rinde.
- ¡Se me cae la casa encima! - dice Roquito - Es una putada no poder hacer nada por ellos.
- No, míralas a ellas: Montse dedicada a Carlos, y Ángeles y Anasister volcadas con Holden. Eso es lo que hay que hacer, ayudarnos, tener paciencia y no desesperar.
- Tengo que reconocer que lo de Ángeles me sorprende. Pensaba que se hundiría al saber lo de Holden, pero ahora me parece otra mujer.
- Dicen que nadie sabe lo valiente que es hasta que le llega el momento de demostrarlo.
- De todas formas... no nos engañemos, si esos putos zombis te muerden...
- Tiempo al tiempo. No adelantemos acontecimientos. Le han desinfectado la herida a conciencia, y Anasister le ha inyectado antibióticos.
- No sé... Si hubiéramos encontrado lo que buscábamos... Dicen que aquel jarabe era la salvación.

Sentada en el suelo, con la espalda apoyada en la pared, Nerine sigue incubando su odio hacia los habitantes de aquella casa.
 - Espero que se mueran todos – la oyen decir.
Roquito se vuelve con ímpetu hacia ella pero Juan Miguel le aprieta un brazo.
- No, déjala – le dice en voz baja – No merece la pena.
- ¡Joder, tío, voy a estallar de tanto contenerme! ¿Por qué tengo que aguantar eso? - Y mirando de nuevo a Nerine le grita- ¡Usted es la que la va a palmar si sigue así!
- Déjala, Roquito
- ¡Coño, si lo digo por su bien!  ¡Que se deje de tanto orgullo y nos haga caso, que desde ayer no come nada!
- Dios me alimenta – dice Nerine.
- ¡Pues dígale a su Dios que me dé paciencia para no echarla a la calle de una patada!
********************

Sentada en el borde de la cama, Ángeles observa a Holden dormitar.  Él abre de vez en cuando los ojos y la busca con la mirada.

- No, si no me voy– le dice ella sonriendo.
- Mejor – responde  somnoliento – No quiero que te vayas.
Extiende un brazo para que ella le coja la mano.
- ¿Cómo estás? - le pregunta Ángeles.
- ¿He dormido?
- Sí, bastante.
- Sigo cansado.
Oyen gritar a Roquito en el salón.
 -¿Qué pasa ahí abajo? - pregunta con lentitud- ¿Aún siguen aquí esos escandalosos?
- Claro que siguen, y es una suerte. Nos han ayudado muchísimo.
- Me alegro – Se mueve y hace un gesto de dolor – ¡Joder, esto aprieta!
- Me lo imagino. Pero dice Anasister que es mejor así.
- Si ella lo dice...
- ¿Sabes? Ultimamente me costaba reconocerte, pero ahora mismo vuelves a ser tú. Y no sabes lo feliz que me hace.
Ángeles encuentra tristeza en la mirada de Holden, que vuelve la cabeza hacia la ventana.
- Siguen ahí afuera, ¿verdad?
Ángeles asiente en silencio.
- No recuerdo cuándo dejé de...
- Perdiste el sentido.
- Cómo odio dejar las cosas a medias. Mi idea era buena. Lo sabes, ¿verdad? Y lo habría conseguido.
- Estoy segura.
 - Yo... - empieza a decir Holden – Yo tenía un ideal de vida perfecto para nosotros.
- Lo sé, y aún se puede conseguir.
- Ángeles... - le dice mirándola fijamente a los ojos - No tienes que fingir conmigo. Los dos sabemos que esto es el final.
- ¡No digas eso!
- No, Ángeles, ya sé que tú pretendes...
- ¡¡Pero cómo que el final!! ¿Dónde está el Holden que conocí?
- Escucha, solo quiero que el tiempo que nos queda...
- ¡Calla, no hables así!  Esto no es el final de nada. ¿Te acuerdas de cuando hablábamos por cam? Yo tenía mucho miedo, pensaba que no había nada más por hacer, pero tú me decías una y otra vez que no me rindiera. Fue tu actitud lo que me salvó. ¡Fue tu fe lo que nos salvó a los dos!

En mitad del silencio posterior, les llega desde la calle el persistente rumor gutural de los muertos, que se intensifica como si  trepara por las paredes para atravesar el cristal  y alcanzarlos.
********************

- Cuando consigamos volver a la caravana – le dice Montse a Carlos – traeré las raíces de jengibre. Es lo único que me ha faltado. Anda, tómate esto.
- ¿Qué es? - pregunta Carlos sin apenas fuerzas para incorporarse.
- Un jarabe milagroso que te he preparado.
Carlos se lleva la taza a los labios.
- Con cuidado, que estará muy caliente aún.
- Huele a limón.
- Sí, limón, miel, canela y menta. Ya verás tú qué cosa tan buena. Lástima el jengibre.. Es una receta que aprendí de mi abuela. La de veces que nos reanimó a todos con esto...

Carlos sopla y da un pequeño sorbo. Montse le mira satisfecha.

- Me sorprende que hayas encontrado tantas cosas para hacerlo. ¿De dónde has sacado los limones?
- Imagínate el alegrón que me llevé cuando vi que en el patio hay un limonero. ¡Y cuajado de limones! He preparado una olla grande para todos.
- Eres un sol, Montse.
- Vamos, tómatelo. Estoy deseando que notes el resultado. Después te traeré algo sólido. Fran y yo hemos hecho la comida.
- ¿Cómo están los demás? ¿Cómo está Holden?
- Descansando. Voy a ver si se toma una taza también.

Montse se sorprende al entrar al salón y ver a Nerine en pie por fin. Fran la ha convencido para que coma algo y la australiana, sin mirar a nadie,  se limita a seguirlo hasta la cocina.

- Lo que no consiga el diplomático de Fran... - le dice a Anasister  al acercarse a ella
Anasister le hace un gesto de incredulidad,  asombrada también de que lo  haya logrado.
- ¿Cómo está Carlos? - le pregunta
- Acabo de darle un reconstituyente casero. Una maravilla, ya lo verás. Me preguntaba si Holden querrá tomarlo también.
- Acompáñame, quiero comprobar cómo va.
*****************

Nerine come en silencio, con la mirada hosca, rehuyendo el contacto visual con Roquito y Juan Miguel, que conversaban en la cocina cuando la vieron entrar.
Fran les hace un  gesto para que salgan y la dejen a solas

- No me gusta un pelo esa mujer, Fran – dice Roquito- ¡Está más loca de lo que pensaba!
Fran mueve las manos indicándole que baje más la voz.
- ¿Sabes lo que ha hecho hace un rato? - prosigue Roquito-  ¡Se ha levantado y ha abierto la puerta de la calle! ¡La ha abierto de golpe! ¡La tía se iba sin más! Si no fuera porque Juan Miguel y yo estábamos con ella se nos meten todos  en la casa.
- Desde luego no parece estar muy cuerda – corrobora Juan Miguel.
Ante el silencio de Fran, Roquito reacciona.
- ¿No vas a decir nada? ¿Te da igual?
- ¿Qué quieres que te diga? Ya veo que no actúa de forma sensata pero qué vamos a hacer ¡No la vamos a echar!  A saber por lo que habrá pasado  la pobre...
- En eso tienes razón – dice Juan Miguel – Lo raro es que no estemos todos trastornados.
- Bueno, pero hay que vigilarla – dice Roquito - Yo ya he visto que en cualquier momento nos puede meter en un lio.
- A veces la solución es más sencilla de lo que puede parecer – dice Fran - Esperad aquí, voy a intentar hablar con ella– y cogiendo la Biblia que la australiana ha olvidado en el suelo, vuelve a la cocina.
********************


Anasister comprueba que Holden vuelve a tener fiebre y traga saliva antes de hablar.

- Bien, pues ahora que te has convertido en un paciente muy paciente – dice intentando mostrar optimismo– vas a tomar estos dichosos jarabes a los que tanta manía les tienes.
- ¡Otra vez con esas! – dice Holden levantando la vista al techo – No os gana nadie a tozudas, ¿eh?
- ¡Pero si es solo una cucharada! - responde Anasister, abriendo uno de los frascos.
- Os empeñáis en solucionarlo con medicinas para el dolor de cabeza.
Ángeles vuelve a tomarle una mano y la aprieta con dulzura.
- Ten confianza, Holden, no hay que cerrarse a ninguna posibilidad. Hay que tener fe.
- Bah,  estoy harto de oír hablar de fe, de esperanza y de todas esas monsergas. Solo son palabras vacías, y no por mucho creer en ellas se van a convertir en verdad. Los dogmas solo funcionan con los ingenuos.

Anasister se queda con la cuchara suspendida en el aire.

- ¡¡DOXMA!! - exclama de repente – Esa era la palabra que no conseguía recordar: ¡Doxma!

Todos la miran,  atónitos ante la inesperada reacción.

- Ese fue el nombre que me dio mi hermano Juan. Buscad Doxma. Eso fue lo que dijo. Un jarabe infantil ¡Doxma!
Anasister, con lágrimas en los ojos, se sienta en la cama. Montse le coge el frasco y la cuchara de las manos y se acerca a Holden.
- Pero eso no... - empieza a decir él
- ¡Si no quieres ver el miedo que doy cuando me  enfado,  abre la boca ahora mismo!

Holden no pone más impedimentos y bebe de los dos jarabes.
********************

En la cocina, Fran escucha a Nerine con atención. Siente que está conquistando la confianza de la mujer, que poco a poco se ha ido abriendo ante él.

Ella le ha contado algún recuerdo de su  juventud y ahora se muestra extasiada hablando de su marido.

- ¿Y qué es lo que hizo que una pareja australiana decidiera venir tan lejos y acabar en este lugar perdido?
- Con mi Thomas io iría  al fin del mundo si él me lo pidiera. Es tan valiente, tan decidido...
- Vaya, me gustaría conocerlo.
- ¡Iévame con él ahora! – dice poniéndose muy seria.
- Cuando podamos salir de aquí, quería decir.
- ¿Tienes coche? ¿Tú me ievarias con  él ahora?
- Pero me has dicho que no sabes dónde está.
- Sí, él debe de haber vuelto ia.
- ¿A dónde? ¿A la gasolinera?
- Ha estado buscándome porque él debió volver pero no me encontraría porque... io debí quedarme y esperar,  pero... ¡Oh, my God, debe estar tan asustado...!  ¡Tengo que regresar!
- Claro, Nerine, vas a volver pero ahora no es posible.
- ¡Sí, tiene que ser ahora!
- ¡Pero  ya has visto cómo están las cosas...!
- ¡Su medicina! - exclama alterada- Necesita su...-  mete una mano en el bolsillo pero la vuelve a sacar de inmediato  - ¡Por favor,  es muy importante!  ¡Tengo que darle su medicina!
- De acuerdo – dice Fran intentando trasmitirle calma - Enseguida hablaremos todos para trazar  algún plan.
- ¡¡No, ellos no!! – el rostro de Nerine muestra ahora auténtico pánico – Solamente  io y tú, ¿de acuerdo? No quiero nada con el resto. Son peligrosos.
- Siento que te hayas creado una mala impresión de ellos. Te aseguro que son buena gente.
- No, no quiero. Me han agredido, me han gritado y humillado, me miran con desprecio... Aun  duele mi brazo por culpa de ese animal...
- Ha sido todo circunstancial. De verdad que no tienen nada contra ti.
- Te he dicho que no. Y si tú no me vas a aiudar dímelo y me marcho ahora mismo.

Fran se queda pensando en cómo responder ante tanta insensatez cuando Anasister entra en la cocina. Nerine se vuelve hacia la pared visiblemente molesta.

- ¡Por fin me he acordado, Fran! – exclama Anasister- ¡Doxma! Doxma era el nombre que me dijo Juan. ¡Eso es lo que necesitamos!

Nerine abre mucho los ojos al escuchar a Anasister.

- Vale – suspira Fran -  Nada de lo que trajimos se llama así

Entran Roquito y Juan Miguel. Éste se acerca a Nerine y le pregunta si se encuentra mejor y ella se aparta bruscamente.
 “¡Hipócritas!”, la oyen murmurar.

Poco después entra Montse con la olla que ha retirado de la chimenea.

- Venga, servíos una taza de mi jarabe. - dice animosa- ¡Todo natural! Os va a sentar de maravilla. Y después comeremos todos – Esto último lo dice mirando a Nerine con una sonrisa,  pero la australiana reacciona con acritud.

Cuando nadie la mira, Nerine aprovecha la ocasión  para acercarse al lugar donde han dejado un cuchillo. Lo esconde en su abrigo y sale de allí silenciosamente.

Roquito es el primero en echarla en falta.

- Eh, ¿dónde se ha metido? - exclama alarmado, y movido por un mal presentimiento se precipita hacia el salón.

“¡¿SERÁ HIJA DE PUTA?!”, le oyen exclamar. Todos acuden.

Nerine  estaba abriendo  la puerta de la calle y Roquito se ha abalanzado para cerrarla. El cuerpo de un zombi que pugna por entrar  se lo impide. Tras unos segundos de desconcierto, Fran corre a empujar la puerta también, y Juan Miguel coge su arma. Los brazos de otros infectados asoman por el hueco y se agitan como serpientes.

- ¡Venid a empujar! - grita Roquito – ¡Estos cabrones tienen fuerza!

Montse y Anasister corren a la puerta. El salón se llena de fuertes  gruñidos. Juan Miguel logra perforar el cráneo del que opone más resistencia, y lo sienten desplomarse pesadamente. En su caída, la puerta se abre un poco más.

- ¡Juan Miguel! - grita Fran - ¡Empújalo hacia afuera!
- ¡Es lo que estoy intentando! ... Pero es imposible, lo tenéis presionado contra el marco.

Ángeles baja corriendo las escaleras y se suma al grupo.
El vocerío de la marabunta agolpada al otro lado de la puerta  lo inunda todo.

- ¡No puedo! - vuelve a decir Juan Miguel alzando la voz.
- ¡Mierda – exclama Roquito – Tenemos que quitar ese cuerpo de ahí. – Hace un amago de soltar la puerta  para ayudar.
¡NO!  - exclama Fran-  ¡No  dejes  de empujar! ¡Prueba a meterlo, Juan Miguel!
Juan Miguel se agacha para coger al zombi por los brazos. Un zarpazo  desde el exterior lo agarra por la cabeza y no logra desprenderse.

Ángeles deja de empujar  y se dirige a un cajón del que saca unas tijeras.

¡No te muevas! – le dice mientras corta el pelo que los dedos del zombi aferran.
Juan Miguel puede así retroceder  y  tras un doloroso tirón consigue desprenderse  finalmente.
Sin ceder en su empeño, sigue golpeando las caras  de los que pretenden entrar.
A sus espaldas, Nerine observa la escena impasible.

- ¡NERINE! – le grita Fran – ¡Por favor ayuda a Juan Miguel a meterlo!

Pero la australiana no se inmuta. 
La presión de la multitud de infectados  al otro lado parece aumentar cada vez más y vuelven a asomar   otros brazos, manos llagadas en busca de algo que atrapar.
- ¡No puedo más! – dice Montse.
- ¡Aguanta, por favor, aguanta! – le dice Anasister.

Y de repente los cencerros vuelven a sonar.

Debilmente primero, con más fuerza después.
El sonido metálico, que parece sobrevolar todo el caserío, acalla el rumor de la jauría y la presión contra la puerta va disminuyendo.
Los zombis se alejan de la entrada.
Sentado en el suelo, Juan Miguel empuja al muerto  con las piernas y  lo saca  afuera.
Cierran la puerta por fin.

La tensión acumulada los deja exhaustos y todos caen de rodillas. Montse se seca las  lágrimas de miedo y alivio.
Roquito se levanta de golpe.

- ¡HOLDEN! - grita eufórico - ¡¡Viva la madre que te parió!!

Presa de la excitación, Roquito se mueve de un lado a otro del salón. De repente se aproxima a Nerine y le acerca la cara hasta rozar frente con frente. Respira  agitado.

- Sujetadme – empieza a decir – Sujetadme porque tengo ganas de matarla.
Nerine se aparta y corre hacia Fran.

- ¡DILES QUE NO ME TOQUEN! - grita histérica- ¡QUIERO SALIR DE AQUI! ¡SÁCAME DE AQUÍ! ¡ME LO PROMETISTE! ¡SÁCAME DE AQUÍ!
Fran se levanta y la coge de un brazo.
- ¡Acompáñame! – le dice.
- Sí – obedece  ella gimoteando – vámonos, vámonos ia. Ha dicho que me quiere matar. Lo has oído, ¿verdad? ¡Son todos unos asesinos!
Fran abre la puerta del garaje y  la hace pasar
- Será mejor que te quedes aquí
Y  cierra la puerta con llave.

Todos escuchan los gritos de furia  de Nerine y las patadas contra la puerta.

Ángeles sube a su habitación. Carlos sale en esos momentos de la suya, y todos se impresionan por lo demacrado que está.

- ¡Pero Carlos! - exclama Montse- ¿Cómo se te ocurre levantarte de la cama, cielo?
- Estoy mejor. Y tengo algo que deciros.
- Pero aún es pronto para que te...
- ¡AYUDADME POR FAVOR! – grita Ángeles – ¡Holden se ha caído!
Excepto Montse y Carlos, todos corren hacia las escaleras.

 - Hay que subirlo  a la cama. Ha vuelto a perder el sentido.

Entre Fran y Juan Miguel lo vuelven a acostar. Roquito observa que aún sujeta en un puño la cuerda  y se la quita de las manos sintiendo unas ganas tremendas de abrazarlo.
Anasister comprueba que está ardiendo de fiebre y acerca a la cama el cubo de agua y los paños.
- Pónselos como la otra vez – le pide a Ángeles. Después sale y vuelve con su botiquín.

- Por lo que más quieras, Carlos, - dice Montse siguiéndolo  hasta la habitación donde están todos - ¡necesitas más reposo!
- De acuerdo, de acuerdo, – dice fatigado por el esfuerzo de subir las escaleras -pero escuchadme un momento primero. 

Se acerca hasta los pies de la cama.

- La primera vez que vine aquí, encontré el frasco de un medicamento. Estaba en el suelo, junto al coche que hay en lo alto del camino. Me llamó la atención encontrarlo lleno y por no dejarlo allí lo metí en el maletero. - Mira a Anasister, que está tomando el pulso a Holden - Cuando esta mañana me ha dicho Montse que habías recordado el nombre de ese jarabe, lo reconocí enseguida.

Ángeles mira a Carlos  con un asomo de esperanza en los ojos.

- Recuerdo muy bien que en la etiqueta decía “DOXMA”.


 NOTA: 

Continuando con los "deberes" que os puse AQUÍ , indico cuáles son las colaboraciones que han aparecido en este capítulo.

1) La foto del lavabo ensangrentado (no puede ser más apropiada y chula)  me la envía Carlos. 
2) La receta que se nombra fue la que eligió Montse. No hubo lugar para explicar su elaboración pero sí los ingredientes. Y la animosidad en prepararla y servirla, que me consta que es muy de Montse.
3) Fran eligió conversar con Nerine y así ha sido. De hecho, la pregunta que he señalado en color amarillo la escribió él.
4) A Ana Belén ( A.B.)  pedí que compusiera una pequeña pieza musical  para nuestra historia y no os imagináis cuánto me ilusiona mostrárosla hoy a todos.
Dedicada a todos los lectores de THE ZOMBIE EXPERIENCE, especialmente a sus protagonistas, y más especialmente  a aquellos que han "dejado de existir"
MUCHAS GRACIAS A TODOS


8 comentarios:

Montse Martínez Ruiz dijo...

¡Guauuu, está genial!
Mucha intriga con las visiones de M.José, acción en ese enfrentamiento con los zombies y compañerismo ¡así todos juntos contra ellos, como debe ser!
El descubrimiento del Doxma y el misterio que ronda la historia de Nerine ¡vamos, que no falta de nada!
Me ha gustado mucho, la foto del lavabo de Carlos y la frase de Fran creo que la pensábamos todos, es una buena pregunta. ¿Os ha gustado mi recetita? a lo mejor no sirve para nada, pero el limón desinfecta mucho, jeje.
A.B. mis felicitaciones, la música es preciosa y las imágenes muy acertadas.
¡Ay, se me ha hecho tan cortito!

Ángeles dijo...

A todo lo que ha dicho, y muy bien dicho, Montse, añado que este capítulo es muy especial, porque es el cumple de la historia, y porque aparecen todos los supervivientes por primera vez en el mismo capítulo.

El cambio de carácter de Holden es un alivio para todos y en especial para esa tal Ángeles, que tiene más paciencia que... que los ángeles :D

Está también muy chula esa conversación que hace que Anasister se acuerde del nombre del medicamento milagroso (a ver si es verdad que es milagroso); y el final, con la declaración de Carlos, es un cierre estupendo de capítulo, un cliffhanger en toda regla, un enganche perfecto para que esperemos la próxima entrega mordiéndonos las uñas.

Y además muy bonito el vídeo y preciosa la música de AB.

¡Cuántas cosas!


Nacho dijo...

Poco más que decir, Montse y Ángeles ya lo han dicho todo. Otro capítulo fantástico, como era de esperar, muy emocionante y muy especial.
Me ha encantado el vídeo, bonitas imágenes deleitadas con la fantástica banda sonora compuesta por A.B. Aplausos para los dos!!!

Angel Olmedo dijo...

Por fin sabemos dónde está el doxma!!
Ahora solo falta atravesar ese mar de zombies cogerlo del coche y volver a atravesarlo para volver a casa, casi nada!! Nerine y yo vamos a acabar mal, lo veo"de venir", en menudo lío nos a metido por ir a buscar a Thomas jajajajaja.
Ahí Montse Dante un poco de ese caldo con tan buena pinta guapa.
El capítulo muy tenso de principio a fin, enhorabuena Juan , solo un pero... Ya no me acordaba de lo que le pasó a Carlos porque últimamente te haces mucho de rogar y tardas mucho entre capítulo y capítulo, bueno seguro que lo subsanas próximamente, de todos modos merece la pena la espera, como siempre muy chulo el capítulo, enhorabuena otra vez Juan

Holden dijo...

¡Dioses! Menudo capitulazo :D Como me alegro de que ya estén tan cerca del Doxma, no tiene Holden mucha pinta de poder aguantar más. Ha estado genial pero te temo, JuanRa. Este capítulo ha sidro tranquilo, eso significan problemas serios para alguien en el siguiente xD

Me quedo con ganas de probar la recetilla de Montse, fijo que me vendría bien ahora mismo ^^

¿Y ha compuesto A.B. la canción? O_o ¡Qué artista! ¡Menuda maravilla!

JuanRa Diablo dijo...

Montse

¡Ole y ole, cómo te ha gustado todo! ¡Así da gusto! :)

Por supuesto que tu receta va a servir de mucho, Montse. ¡Faltaría más! Y con la buena predisposición que pones en todo, aún más.
Te recomiendo que dejes de respirar al empezar a leer y que vuelvas a respirar cuando acabes el capítulo. ¡Verás como así se te hace muy muy largo! :p
¡Gracias por todo!

Ángeles :

Sí, es verdad, de alguna forma ha sido como la reunión de todos los protagonistas para celebrar ese aniversario. No ha habido tarta de cumpleaños pero sí una infusión medicinal a base de limones :D

Te lo he dicho muchas veces, Ángeles, que tu pareja debería haber sido Chiquito de la Calzada y no Holden. Que es mucho mejor un fistro pecador que un macarra remordío :p

Cliffhanger me suena a apellido de pianista. Seguro que un capítulo con una partitura de Richard Cliffhanger quedaría genial :D

Gracias, gracias y gracias.

Nacho :

Me alegra que te haya gustado, Nacho. Gracias :)
Sí, aplauso con ovación para A.B. Me hace feliz que tengamos ahí ese recuerdo suyo.

Angel:

La verdad es que me encantaría poder publicar con más asiduidad pero mis neuronas no dan para más, y conforme avanza la historia me parece más difícil avanzar, ya ves.

Pero para refrescarte la memoria te diré que en el capítulo anterior Carlos empezó a sentirse mal y que en este ya aparece muy enfermo, así que no es que no te acuerdes de qué le pasó sino que todo ha sido así de rápido.

Pero sí hay un detalle importante que quiero recordarte y es que cuando Nerine salió de la gasolinera y pasó junto al coche, vio el frasco de jarabe en el maletero y se lo guardó. Luego oyó sonar los cencerros y fue para la aldea. Así que Nerine está con vosotros ¡¡y tiene el DOXMA en el bolsillo!!
¿¿Cómo te quedas?? :D

Gracias y hasta la próxima

Holden :

Eres un auténtico Sherlock Holmes con tus intuiciones. ¿Capítulo tranquilo? ¡Problemas a la vista! No sabes tú ni ná... :D
Sí, Holden tiene que estar p'al arrastre: mordido, pinchado, medicado, rodeado de jaleo... Y ese Doxma que no aparece... Sabes que lo tiene Nerine en el bolsillo, ¿no?

Sí, A.B. es una artista como la copa de un pino! :)

Anónimo dijo...

A. B
¡Yo quiero catar ese brebaje, Montse ¡
Interesantísimo capítulo.
Como siempre,antes, durante y después de la lectura, me queda ese sabor que te engancha a la espera del siguiente capítulo

Me alegro de que te guste la música.(el vídeo es muy bonito)Es un honor para mi
:)

JuanRa Diablo dijo...

A.B.:

El honor es mío, y no sabes la satisfacción y la alegria que me da que quede aquí para el recuerdo.

Gracias por todo, A.B.