Esta pretende ser la historia de quince supervivientes en un mundo devastado y plagado de zombis. Los protagonistas son familiares y amigos míos que habrán de interactuar para llegar hasta el último capítulo. Pero, irremediablemente, algunos de ellos se habrán de quedar en el camino.
(Esta es una sinopsis patrocinada por Doxma)

27 may. 2017

22. ¿QUIÉNES SOIS?


En la aldea 

Hay ocasiones en las que escribir este diario es una tarea muy penosa. Hay hechos de los que no quisiera tener que dejar constancia.
Sin embargo, si no escribiera, me parecería que todo tiene menos sentido aún; que lo que estamos viviendo se perdería en el vacío del tiempo y lo habríamos vivido para nada. Así, quizá alguien, algún día, pueda aprender algo de todo esto.

Han pasado cosas terribles en los últimos días, y me pregunto cómo podemos seguir adelante. Supongo que tenemos más capacidad de supervivencia de lo que creemos. Y una capacidad inagotable de esperanza. Quizá ésa es nuestra mejor arma para sobrevivir.

Nerine, la mujer australiana que tantos problemas nos estaba dando, ha resultado ser no sólo problemática, sino el mayor peligro, el más inesperado, el más traicionero. Los muertos no son conscientes de sí mismos ni de lo que hacen; y por eso no se les puede culpar, porque no actúan por decisión propia. Pero que un ser humano mate a otro de manera absurda, por rabia, por venganza, por pura maldad, hace que todo se derrumbe, que perdamos las fuerzas. A pesar de todo lo que ha cambiado en el mundo, el ser humano sigue siendo el peor enemigo del ser humano.  
Nerine ha matado a Fran. 
Esa mujer desquiciada, una persona molesta, inútil, ha acabado con la vida de otra que era un gran apoyo para los demás, una persona fuerte, generosa,  sensata, llena de vida y de valor. Una persona necesaria y querida por todos. 
Así de absurda es a veces la vida, y así de insoportable. 

El momento en que descubrimos lo que había pasado es indescriptible. 
Yo estaba en el dormitorio con Holden cuando oí unos gritos desoladores. Holden seguía inconsciente, así que bajé, muy asustada, para ver qué ocurría. Entonces vi a Roquito, Carlos y Juan Miguel forcejeando con Nerine, que parecía tener la misma fuerza que ellos tres. Y vi a Fran con su vida derramada en el suelo por el cuchillo que los demás intentaban arrebatarle a Nerine.
Y vi a Anasister arrodillada junto al cadáver de su hermano, paralizada, sin reaccionar de ninguna manera. Montse estaba junto a ella, abrazándola y llorando. 
Era una escena irreal, me parecía que yo soñaba, que lo que veía lo estaba imaginando. Por un momento estuve yo también conmocionada, incapaz de reaccionar.  
Por fin, cuando fui consciente de lo que había ocurrido, me sentí absolutamente desvalida. Creo que fue entonces cuando de verdad comprendí lo mucho que necesito -que necesitamos- a Holden. 

Al cabo de un rato los chicos habían encerrado de nuevo a Nerine en la cochera, y habían llevado el cadáver de Fran a la parte de atrás de la casa, al campo. Había que actuar con rapidez para evitar que… se transformara. Y enterrarlo.  
Entre Montse y yo habíamos conseguido que Anasister se levantara del suelo, que se separara de Fran y que dejara que se llevasen su cuerpo. La pobre muchacha estaba loca de desesperación, lloraba sin consuelo posible, repitiendo el nombre de su hermano y maldiciendo a Nerine, jurando que la mataría… incapaz de aceptar lo que había pasado. Temimos verdaderamente por su estabilidad mental y su integridad física, y decidimos que no había que dejarla sola ni un momento. 
Pero todos estábamos agotados, exhaustos, tanto física como mentalmente. Yo había subido de nuevo para acompañar a Holden. No podía dejar de vigilarlo por si despertaba o tenía alguna reacción, algún cambio en su estado. 
Carlos, que estaba ya de antemano débil y agotado, había subido también, por insistencia de todos nosotros,  a descansar un poco, y Montse lo acompañó. 
Roquito, aunque estaba también destrozado por la muerte de Fran, por este nuevo dolor que se suma al de los amigos perdidos anteriormente, no quiso separarse de Anasister, que había caído en un profundo sueño que tenía más de inconsciencia que de descanso. Creo que su mente se había rendido, se había apagado después de soportar tanta tensión. 
Juan Miguel se quedó también en el salón con ellos,  para no dejar solo a Roquito, y por si éste, finalmente, se dormía vencido por el agotamiento. 

Yo necesitaba descansar también, pero sólo conseguía dormitar a intervalos. Era imposible dormir con tanta agitación y tanto dolor acumulado en la casa. 
Sobre la medianoche oí murmullos en el salón, y a continuación a alguien que subía la escalera. Me asomé a la puerta de la habitación y vi a Roquito que, arrastrando los pies, se dirigía a uno de los dormitorios. Sin duda, Juan Miguel lo había convencido para que se acostase e intentara descansar un poco. Tenía que estar rendido, por el cansancio y por la tensión tremenda que llevaba todo el día soportando, desde que partiera, muy temprano, con Fran, en busca del Doxma que creíamos encontrarían en el coche abandonado. 
Aproximadamente una hora después  oí de nuevo ruidos abajo. Era un forcejeo apagado, como si dos personas discutiesen en voz baja. Salí de nuevo a la escalera y oí que Juan Miguel trataba de detener a Anasister. Ella estaba intentando abrir la puerta de la cochera, y comprendí que quería entrar para acabar con Nerine. 
Tardé sólo unos segundos en bajar la escalera, pero ese tiempo fue suficiente para que Nerine, como un diablo liberado de su encierro, empujase la puerta  de la cochera desde dentro y se abalanzara enfurecida sobre Anasister. 
Juan Miguel intentaba separarlas cuando yo llegué hasta ellos. Parece imposible pero lo cierto es que Nerine agarraba a Anasister con tal fuerza que no conseguíamos separarlas. 
Es difícil relatar todo lo que ocurrió a continuación. En su forcejeo demente, Nerine hizo caer al suelo a Juan Miguel, que se golpeó la espalda contra una mesa baja y por unos instantes no pudo moverse. En esos segundos Nerine consiguió arrastrar a Anasister hasta la puerta de la casa, mientras murmuraba: “¡Eres mala, eres mala!”. Yo tiraba de ella intentando liberarla, pero solo conseguía frenarla un poco. Entonces Nerine alcanzó la puerta, la abrió, y dio un fuerte tirón de Anasister que, con ese impulso, llegó al umbral. Yo seguía sujetándola de un brazo, y de no haber sido así, habría caído a la calle… Entonces consiguió agarrarse al quicio de la puerta con el otro brazo mientras Nerine tiraba de ella por la cintura. En ese momento Juan Miguel llegó hasta nosotras y le dio un puñetazo a Nerine. La mujer, con expresión de sorpresa por el golpe, perdió el equilibrio, soltó por fin a Anasister, y fue ella la que calló a la calle. En el mismo instante, Juan Miguel nos empujó a nosotras hacia dentro de la casa y cerró la puerta con todas sus fuerzas. “¡Se acabó la cabrona ésa!”, gritó.
Anasister y yo, llorando, lo abrazamos.

La pelea, sorprendentemente, había transcurrido casi en silencio. Pero  el portazo y la exclamación de Juan Miguel sí consiguieron despertar a Roquito, Carlos y Montse,  que llegaron al salón a toda prisa. 
Les explicamos lo que había ocurrido, y a la indignación que provocó todo el suceso le siguió un profundo alivio. 

Quizá sea extraño, pero lo cierto es que Montse y yo no pudimos evitar un pensamiento de compasión por Nerine. Aunque nos resultase indeseable, se nos hacía muy difícil admitir que la habíamos dejado en la calle, a merced de los muertos. Pero Juan Miguel nos hizo comprender que todo eso lo había provocado ella misma, que si había caído a la calle era porque había intentado echar a Anasister. Y que la única manera de salvar a nuestra amiga había sido deshacerse de Nerine. 

Fue una noche intensísima, no es necesario decirlo, pero además, a todo esto que he relatado hay que añadir aún otro hecho sorprendente, emocionante, y que nos afianzó definitivamente en la idea de que Nerine no merecía nuestra compasión. 

Ya iba a ser imposible dormir esa noche, así que Juan Miguel y Carlos decidieron que era conveniente limpiar el garaje. Se referían, claro, a limpiar la sangre del suelo, el siniestro recordatorio de la muerte de Fran. Montse y Roquito se quedaron acompañando a  Anasister, que lloraba y temblaba, no sé si de fiebre, de rabia, de miedo, o de todo junto. 
Yo subí de nuevo para quedarme con Holden. 
Por desgracia, con él todo seguía igual. Inconsciente, con la respiración muy débil, inmóvil. 

Al poco rato los demás entraron en la habitación y me sorprendieron, porque su actitud era la de quien trae muy buenas noticias. 
Entonces me pusieron en la mano un pequeño frasco de plástico. Estaba sucio pero intacto, y en la etiqueta se leía claramente la palabra Doxma
Levanté la vista y los miré, preguntándoles sin necesidad de pronunciar una palabra. Juan Miguel y Carlos explicaron que lo habían encontrado en el suelo del garaje, casi escondido detrás de un saco, junto con la Biblia de Nerine. 
Comprendimos que esa loca, que no dejaba de sorprendernos aun sin estar presente, había tenido siempre consigo el remedio por el que mis amigos se habían arriesgado tanto; que Fran debía de haber descubierto que lo tenía y que por eso ella lo había matado; y que ella, egoísta, inhumana, no había dicho que disponía de lo que Holden tanto necesitaba. 
Holden, que le salvó la vida cuando apareció en la aldea. 

Pero no era momento de detenerse a maldecir a esa mujer una vez más. Había que darle a Holden el jarabe de inmediato, si es que no era ya demasiado tarde. 
Anasister me advirtió que Holden no podía tragar, inconsciente como estaba, y que si no teníamos mucho cuidado podríamos provocar que se ahogara. Pero no quedaba más opción que correr ese riesgo. Era la única posibilidad de salvarlo. 
Así que, siguiendo sus indicaciones, con miedo y todas las precauciones posibles,  conseguimos introducirle el jarabe por la  garganta.

Esperamos un tiempo, quizá media hora, pero no hubo ninguna reacción por parte de Holden. Yo me quedé junto a él, y los demás fueron a descansar, aunque Anasister y Montse se relevaron para acompañarme.

Al cabo de una hora, cuando ya amanecía, hubo un cambio notable. Su respiración comenzó a ser más acentuada y profunda. 
En ese momento Anasister estaba conmigo, y de inmediato lo examinó. No tenía fiebre y la presión arterial era normal. No tenía taquicardia ni ningún otro síntoma que pudiésemos detectar, teniendo en cuenta que no disponemos de más medios que un botiquín casero y los conocimientos de enfermería de Anasister.

Han pasado dos horas desde que le dimos el jarabe. 
En estos momentos escribo junto a él. Me siento esperanzada, convencida  de que va a despertar de un momento a otro.

****************************

El furgón avanza entre soleadas llanuras. 
En la distancia, las colinas se suceden en suave declive sobre interminables extensiones.  
Grupos de  encinas destacan de vez en cuando como manchas en un pálido lienzo.
La luz de la mañana es intensa, pero María José nota a través de los párpados cómo las nubes ocultan el sol a intervalos, sombreando  aquella tierra vacía.
Ha cerrado los ojos esperando encontrar una señal, pero el intento de  aislarse no le ha dado ningún resultado.  
Nacho la mira un instante cuando ella se masajea las sienes
Decide entonces detener el furgón y apaga el motor, buscando el silencio.

- ¿Nada? - le pregunta.
María José niega con la cabeza. Del asiento trasero les llega el gemido de Solito,  ese afónico suspiro que emite cada vez que se detienen.

- Mejor te dejamos un momento a solas – dice Nacho mientras desciende y abre la puerta trasera.
- No hace falta,  no necesito...
- Lo sé - dice Nacho –  Pero inténtalo otra vez. Volvemos enseguida.

Ella mira cómo Solito se encamina con alegres brincos hacia una arboleda cercana. Nacho lo sigue despacio, inspeccionando atentamente el lugar. 

María José vuelve a cerrar los ojos e intenta concentrarse. 
Inspira hondo y prolonga la espiración. 

Piensa en Nerine.
“Vamos”, susurra, “Dime dónde te encuentras” 
Escucha los despreocupados ladridos del perro en la distancia y por un instante  imagina a sus hijas  jugando con él. 
Los pensamientos se columpian entre el pasado y el presente. 
“Qué fácil era la vida entonces...” 

Recuerda el extraño sueño que tuvo de madrugada. 
Con el paso de las horas se ha ido diluyendo, pero había algo inquietante en él, y decide retomarlo mentalmente.

Estaba dormida, con el cuerpo completamente relajado, cuando de repente sintió una presión en los hombros, como si  la zarandearan por un motivo urgente.  Se despertó con la sensación de que alguien la necesitaba. 
Decidía levantarse y salir de la habitación. 
¿Era aquella su casa? 
No estaba segura de si se encontraba en algún momento anterior o posterior a la tragedia, pero no sentía  pena ni preocupación alguna, solo la curiosidad por saber quién la llamaba.
En la penumbra del salón destacaba la rectangular claridad de una ventana. Allí había alguien, en el exterior, sentado en el estrecho quicio, como si fuera el lugar más cómodo del mundo.
Era un bulto oscuro con ojos redondos y muy  brillantes y que al verla la saludó.
Ella se quedaba quieta, mirando, y aunque la presencia era perturbadora, no le infundía ningún temor. Muy al contrario, aquel ser aparentaba estar perdido y asustado y hasta parecía haberse emocionado al verla.

“¿Qué ha pasado?”, podía leer en sus vivos ojos, “¿Por qué ha cambiado todo tanto?”
“¿No lo sabes?”, contestaba ella sin necesidad de abrir la boca, “El mundo ya no es el mismo. Ha muerto mucha gente”
“Sí, hay mucho silencio. Pero tú estás viva. Para nosotros es muy importante que aún quede gente viva” “¿Para nosotros?”
“Para mi familia”
“¿Quién es tu familia?”
“Dime, esos extraños animales que caminan por todas partes... ¿Qué hacen aquí?  No los queremos” 
“Nadie los quiere”
“No soportamos su olor. Nos hace daño. ¿Por qué no los obligáis a marcharse? Vosotros sois fuertes” 
“No es tan fácil. Son muchos y son peligrosos”
“Mi familia ha esperado a que hicierais algo”
“¿Qué quieres decir? ¿Quién es tu familia?”
“Nunca ha habido ningún problema entre mi familia y la tuya. No queremos quedarnos solos.”
“¿Quién eres?”
“Soy el que estás viendo. Volverás a saber de mí”
Antes de abandonar la ventana, aquel ser daba unos golpes en el cristal.  Tres toques suaves, luego dos más.  Después desaparecía.

María José abre los ojos al escuchar ladrar a un perro y entonces se da cuenta de que se había dormido y que otra vez soñaba.

Desorientada, se incorpora asustada y ve a Nacho que vuelve deprisa hacia el furgón. Solito le sigue sin dejar de olisquear el terreno.

- ¡Mira por allí! – le dice Nacho al llegar al vehículo- Se acerca otra bandada de cuervos. ¿Sigues pensando que hay que seguirlos?
- Sí, - responde algo confusa todavía – sí,  tenemos que…
- Vas a tener razón, ¿sabes? - dice mientras arranca el motor -  Acabo de ver algo que me ha dejado de piedra. ¿No lo has oído?
Solito salta al asiento trasero.
- ¿El qué?
- Había un cuervo encima del furgón.
- ¿Cuándo?
- Ahora mismo, hace un par de minutos. Y ha estado picoteando el techo, ¿no lo has oído?
Nacho gira el volante para volver a entrar en la carretera y entonces acelera.
- Me había dormido – dice María José con la mirada fija en el horizonte.
- Pues yo diría que ese pajarraco quería despertarte.

Los oyen graznar mucho antes de verlos aparecer sobre sus cabezas. Les sobrevuelan como una caótica mancha moviéndose en el cielo, cambiando constantemente su forma y densidad.  

- ¡Es impresionante! – exclama Nacho.
- Jamás había visto algo así
- Pero hay algo en todo esto que me preocupa…  ¿No te dan mala espina?
- No, - responde María José pensando en el sueño – tengo la intuición de que solo quieren estar con nosotros. 

****************************

A poco más de un kilómetro de la aldea, la concentración de cuervos es tan numerosa que el paisaje se ha convertido en un escenario fabuloso. Aquella visión resultaría irreal para cualquier ser humano que la contemplara. 
En el cielo las aves se suceden, ascendiendo y descendiendo, como si se turnaran para mantener las mismas proporciones en el aire y posadas en tierra. 
Los graznidos son constantes, un fragor que llega hasta la cuenca del río, donde se intensifica en una reverberación prodigiosa.

Sobre el cielo forman un círculo compacto que se mueve en una siniestra espiral, y gran parte de aquellos cuervos sobrevuelan el caserío, sobre el que descienden hasta las casas, posándose en los tejados y sobre el corral vacío, o adentrándose durante unos segundos en la frondosa higuera.  

Durante largo rato, Montse y Carlos los han estado observando a través de la ventana, con  una mezcla de fascinación y desasosiego, sorprendidos por algunas de sus acciones. 
De vez en cuando, alguna de aquellas aves llega hasta el quicio de la ventana y se queda mirando su propio reflejo, pero acto seguido se afana  en localizar a la gente que hay en el interior de la casa, como si necesitara cerciorarse de que siguen allí. Solo entonces alzan el vuelo y se marchan.

A la hora de comer, Montse intenta reunir a todos alrededor de la mesa de la cocina, pero no lo consigue.
Ángeles prefiere comer algo en su habitación, para no dejar de observar  a Holden, que sigue sin reaccionar al medicamento. 
Anasister, acostada en su cama,  le ha prometido que bajará más tarde, pero Montse se queda afligida al observar su decaimiento.
Roquito está echado en uno de los sofás, con la mirada fija en el techo y ni siquiera responde cuando Montse lo llama.

Regresa a la cocina con aspecto abatido pero se anima al observar  la euforia de Carlos al explicar a Juan Miguel lo que ha observado a través de la ventana. 
“Bueno - piensa Montse- al menos ya no es el cadáver andante que parecía estos días”

-  No sé en qué acabaría la cosa, Juan Miguel- sigue diciendo Carlos – Los árboles no me han dejado ver lo que ocurría después, pero los cuervos le han estado atacando durante un buen rato. ¿Verdad, Montse? - dice al verla entrar.
- Sí, - responde ella - lo vimos perfectamente. Eran tres o cuatro cuervos lanzándose sobre el muerto, picándole con fuerza en la cabeza.
-  Nunca lo hubiera dicho – dice Juan Miguel – Y no podían haber llegado en mejor momento. Los teníamos por todas partes.

- No queda un puto zombi ahí afuera – dice Roquito entrando de repente en la cocina – Voy a salir.
- ¿Qué?  - exclama Juan Miguel- ¿Cómo que vas a salir?
- Sí, me voy.
- Pero a dónde vas – quiere saber Carlos, que se ha puesto en pie - ¿Te acompaño?
- No, dejadme solo.
- ¿No vas a comer algo primero? - pregunta Montse.

En el salón, Juan Miguel logra ponerse delante de Roquito.

-¡Espera! Dime primero a dónde quieres ir.
- ¡No lo sé! - le grita Roquito – ¡No aguanto más  aquí encerrado! ¡Necesito irme! ¡Quiero…! - y le aparta con el brazo – ¡Déjame salir!
- ¿Pero qué te pasa ahora? - exclama Juan Miguel poniendo una mano sobre la puerta.
- ¡¡Necesito encontrar a esa hija de puta y reventarle todos los huesos!! - grita Roquito fuera de sí.
- Escucha, tío, tranquilízate. Esa mujer ya debe de estar muerta. ¡Seguro! La habrán atacado los infectados... O los cuervos… Carlos dice...
- Aparta, Juan Miguel,  me va a dar algo si sigo aquí adentro.
- ¡Pero podrían atacarte los cuervos! – le dice Carlos cuando Roquito abre la puerta y sale.
- ¡Que lo intenten! – le contesta apretando la barra en la mano sin mirar hacia atrás.

****************************             

 Cuando el furgón alcanza el cambio de rasante, el panorama impacta de tal forma  a Nacho que deja de presionar el acelerador y el vehículo  reduce  su velocidad hasta casi detenerse.

- Hemos llegado – murmura María José ante aquel cielo repleto de aves.
- ¿Pero qué demonios  les ha traído hasta aquí? - exclama Nacho -¿Por qué este lugar precisamente?
Solito, que ya mostraba síntomas de inquietud minutos antes, comienza a ladrar.
- ¿Estás segura de que son inofensivos?
- No puedo estar completamente segura, pero creo que he estado soñando con ellos.

Nacho reanuda la marcha a poca velocidad.

Sobrepasan una gasolinera a la izquierda. Poco después distinguen a la derecha un polvoriento vehículo parado en la entrada de un camino, con la puerta del maletero abierta.

- ¡Un Ford Mustang! - exclama Nacho – Es el último lugar del mundo donde hubiera pensado encontrar uno.

Solito sigue alterado, ladrando a todo lo que ve a través de la ventanilla. 
Continúan por la carretera y dejan atrás  el coche abandonado.  El chillido de las aves en el cielo es continuo, graznidos y más graznidos superpuestos sin dejar hueco al silencio. 

- Espera, Nacho – dice María José – Da la vuelta.
-  ¿Has visto algo?
- No sé… Creo que ese camino…
- ¿El del coche?
- Sí, da la vuelta y baja por él.

****************************  

Roquito camina deprisa, con el cuerpo en tensión. Resopla y el pulso le late en las sienes. Ha bordeado la casa con la intención de dirigirse hacia el bancal en el que  la multitud de caminantes se hundió en el barro. Siente una fuerte sacudida interior cuando pasa junto al lugar en el que han enterrado a Fran.
El grito de los cuervos  es en aquel punto ensordecedor, por eso no escucha el sonido de un claxon sonando en la aldea.

**************************** 

El furgón atraviesa la única calle hasta llegar a la última casa y allí se detiene. No han visto un alma en todo el trayecto, tan solo cuervos que los miraban un instante para levantar el vuelo de inmediato.

- ¿Crees que puede haber alguien aquí? - pregunta Nacho – Esto parece desierto.
- Vuelve a pitar – dice María José.

Todos en la casa escuchan el claxon.
Holden abre los ojos.

13 comentarios:

JuanRa Diablo dijo...

El diario (seguro que ya lo sabéis) está escrito por Ángeles, y la foto que lo acompaña también es obra suya.

Tras este capítulo vendrá la última prueba de supervivencia.
¡No os confiéis!

Juan Miguel dijo...

Muchas cosas han sucedido en este capítulo, como siempre corto, o es que leo muy rapido :) me tienes en ascuas dejando el capítulo así. Empieza ya con el siguiente, jeje.
Solito tambien está haciendo buen papel. Ya sabe algo.

Montse Martínez Ruiz dijo...

Me gusta el diario de Ángeles, esa narración en primera persona dentro de la narración, es una joya ¡qué bien escribe!
Y el capítulo está lleno de señales, los cuervos son más importantes de lo que parece, a ver si al final hasta nos hacemos amigos de ellos y acabamos con los zombies todos juntos.
Me quedo con ese final de "Todos en la casa escuchan el claxon" señal de que el encuentro ya es un hecho inminente y "Holden abre los ojos" jupiiii, esa sí que es una buena noticia.
JuanRa nos lo has dejado de lo más interesante, escribe pronto el siguiente, porfa!

Ángeles dijo...

Montse, muchas gracias por lo que dices del diario, eres muy amable, y me alegra mucho que te guste, de verdad que sí.

Aparte de eso, estoy de acuerdo en que el capítulo está lleno de señales, de detalles significativos: los cuervos, la llegada de Nacho y MJ, que Holden despierte... ¡Muy emocionante!

Ángeles dijo...

Ah, y eso de la prueba de supervivencia me ha puesto muy nerviosa!
Ay, aquí no hay un minuto de respiro...

RhodoQueen dijo...

Lo siento for not reading this amazing, and so well written, story. It seems that I have missed a lot. WOW! My character really is bad! I love it!! YAY!
I can see this as a movie, right up there with World War Z! Felicitaciones, Juan!!
Hugs from the Girl Down Under

Nacho dijo...


JuanRa, que te voy a decir que ya no te hayan dicho... a mi parecer como siempre magistral.

Madre mía, ya hora de que Mª Jose, Nacho y Solito llegasen a la aldea, por fin! después de año y pico ya está bien...

Sr. Diablo, podía Usted haber continuado un poquito más en este capítulo, no? Nos dejas en ascuas, como siempre.

Ángeles, considero que la aportación de tu diario es muy interesante y valioso en TZE. Preciosa la foto tmb, gracias.

JRD, que miedo me das cuando hablas de “prueba de supervivencia” Ufff, es para ponerse a temblar a estas alturas de la historia :)

JuanRa Diablo dijo...

Juan Miguel :

Te tengo dicho que leas los capítulos haciendo el pino, para que no los acabes tan pronto :p

Hombre, Solito es muy grande. De aquí a nada tendrá su poropia estrella en el Paseo de la Fama. ¡Al tiempo!

Montse :

No puedo estar más de acuerdo contigo, el diario de Ángeles es una joya en la historia, tan brillante como valiosa.

Sí, casi no me puedo creer que todos los personajes vayais a estar juntos por fin. Era algo que pretendía haber hecho mucho antes , ¡pero el momento se resistía!

Gracias por el entusiasmo, Montse. El siguiente capítulo ya me está haciendo runrún en la cabeza :)

Ángeles :

Me alegra mucho que te guste. Ya tenía yo ganas de que despertara tu Holden para que dejaras de sufrir y pudieras dormir a pierna suelta. Creo que en los próximos capítulos solo dirás: “ZzzzZZZZzzzz” xD

Oye, ¿cómo será esa prueba de supervivencia? Se me había ocurrido una muy chula: hacerse una foto junto a un cuervo. Pero luego he pensado: No, algo más difícil, que la supervivencia no es un jardín de rosas.

RhodoQueen :

Hi, wicked Nerine ;p
You are right, your character has become one of the most evil villains all over the zombie stories in the world!! Hahaha. Just as you wanted!

Well, keep on learning Spanish, I’m sure you’ll be able to understand it all someday. (And I could summarize your adventures if necessary)

Gracias.
Un abrazo desde Upper Lands :D

Nacho :

Por fin, ¿eh? María José y tú habéis sido un mundo aparte hasta ahora. ¡Ya está toda la Banda del Moco! (únete que somos pocos) :D

Buena señal esa de dejaros en ascuas y de que os apetezca saber más. Me gusta :)

Y tranquilo, las pruebas de superviviencia no son para ponerse a temblar. Con rezar mucho y ponerle velas a San Guinario bastará.

Creo.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Menudo principio Ángeles!!! Menudo desenlace!!! Y menudo final!!! Juan y Ángeles...nos habeis dejado a todos con muchísimas ganas de más. Me encanta como ha descrito Montse la gran aportación de Ángeles. Juan...ya estás tardando en escribir el siguiente y Nerine...miedo me da..mucho miedo me da...
Anasister

Holden dijo...

Maravilloso, un capitulo estupendo JuanRa :) Al final con el trozo de Nerine me temía lo peor, menos mal que simplemente está fuera y ya. Aunque... ¿sabes lo que creo? Que sigue por ahí cerca, vivita y coleando para dar guerra cuando menos lo esperemos ^^

Y, ¡oh! como me alegro de que el Doxma por fin esté en las manos adecuadas, me tenías en un sinvivir :D

A ver que pasa ahora que parece que por fin van a juntarse todas las tramas de la historia, después de tantas aventuras y sufrimientos. ¡Qué ganas tengo de ver como sigue esto!

Angel Olmedo dijo...

Gran capítulo Juan, para mi gusto un poco corto pero intenso.
Me alegra mucho que por fin estemos todos juntos después de tanto tiempo, aúnk eso será si vuelvo que me da mala espina mi salida fulgurante de la casa.
El diario sigue siendo chulísimo, es la puerta de entrada al capítulo ideal y pobre anasister, si a mi me da rabia que hayan matado a mi hermano de armas no quiero pensar si te quitan a tu hermano!!
Y luego está lo de los sueños de María José que dan un poco de yuyu aúnk por otro lado molan mucho , los cuervos nos van a salvar de una buena jajaja.
Y por ultimo nerine, pienso igual que holden de algún modo está viva y seguro que aún da algún problema, pero pocos cuando la coja hago papilla para zombies desdentados jajaja

JuanRa Diablo dijo...

Anasister:

Sí, a mí también me da miedo Nerine, porque la habéis echado a la calle, pero… ¿dónde se habrá metido? ¿Andestará? Como decían en aquel anuncio: “¡Cuate, aquí hay tomate!”

Me alegra que te haya gustado. Y Ángeles me pide que te de las gracias también :)

Holden :

Ya ves, Holden, ese Doxma ha dado más vueltas que el pedo de un caracol, pero al final ha ido a parar a tu gaznate, donde debía estar ¡Estaba escrito! :D

Y como le decía a Anasister, a mi también me da mala espina no tener a Nerine a la vista. Igual se la ha merendao un zombi, pero… ¿no dicen que mala hierba nunca muere?

Te aseguro que también yo tengo ganas de ver como sigue esto porque ahora mismo no tengo ni la más pajolera idea!!!
Muchas gracias

Angel Olmedo :

Pero a ver… ahora que por fin llegan Nacho y Maria José, ¿te vas tú?
Pero vas a volver pronto, ¿no?

A ver si es verdad que das con Nerine y acabas con ella de una vez para siempre. Yo sólo te pido que no te vayas a confiar y bajes la guardia.

Ángeles me ha pedido que te agradezca el que te haya gustado su diario, así que un gracias enorme de su parte.


¡Hasta pronto, supervivientes!

Ángeles dijo...

Nacho, me alegro mucho de que te guste. Muchas gracias por decírmelo.